Capitulo
3.
- Y puedo saber por que?
- Solo hazme caso, y sigue el plan vale? Cuando llegue el momento, te diré todo lo que tienes que saber.
Estuve
mirando a esa mirada fria como unos 10 segundos más, hasta que le
llamaron al su móvil.
- _____
ya te puedes ir, ve preparando tus casas, hoy irás a la residencia.
Chasqueó
los dedos, y uno de sus grandes troncos que tenia como
guardaespaldas, me cogio de los hombros y me acompaño de nuevo a mi
habitación.
Me abrió
la puerta, empujó adentro con brusquedad y me cerro con llave.
Así era
mi rutina.
Pocas
veces podía ver la luz del sol, al menos que estuviera en un misión.
Si veía
la luz, significa que en cualquier momento, personas inocentes
perderían la vida por mi culpa.
Prefería
no ver la luz más, si eso significa que estas personas vivirían
felices.
- ______ dentro de 8 min, Tolder irá a buscarte, como no estés preparada, ya sabes lo que te espera.
No dije
nada, la vida me ha castigado así, supongo que debo de aguantarme.
Cogí un
poco de ropa y la metí en una pequeña maleta.
Me puse
una camiseta con la que se me veía la tripa, unos shorts de deporte,
y mi skate.
Salí a
la calle con Tolder, y allí ya estaban mis dos compañeras de
misión, Sarah , Anne y Marina.
- Hola de nuevo ____- dijeron con una sonrisa- Ya te echabamos de menos.
Ellas se
sentían igual que yo, pero su nivel de superación y de aceptación
era mucho mayor que el mio.
- Hola chicas-le devolví la sonrisa.
- Vamos ___, no estés así, cuanto antes terminemos la misión, muchísimo mejor ¿no crees?
Lancé
un suspiró.
- ____ cambia esa cara- oí la voz de mi tío,lo que provocó que un escalofrío recorriera mi espalda.
Asentí.
- Vamos.
A los 10
minutos de viaje en coche, llegamos a la supuesta residencia donde
ibamos a vivir durante esta misión.
- Chicas, recordar, ceñiros a la misión.
- Si Señor.-dijeron las chicas.
Yo solo
asentí.
Me fue a
dar un beso, pero me eche hacia atrás.
- Hasta luego señor.-dijo seca.
Me cogió
de la mano atrayéndome hacia él.
Me dio
un abrazo. Y se acercó a mi oido.
- _____ cambia esa cara.-me ordenó.
Le miré
a su cara de odio de nuevo.
Cogí mi
mochila, me la colgué, coloqué mi skate en el suelo,y me fui hacia
la puerta.
Sarah,Marina
y Anne me seguían desde atrás con sus respectivos skaters.
Cuando
estuve allí, fui a pasar, pero en un momento, sin saber porqué,
acabé llena de pintura verde.
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